En el umbral de la Magia

 

El notable impulso aportado a la Radionica por Abrams se vio fortalecido por la obra, también genial, de algunos de sus discípulos, entre los que figura la quiropráctica norteamericana Ruth Drown, que en los años 60 fue acusada, encarcelada y difamada por sus experimentos radionicos tras desarrollar nuevas técnicas de diagnóstico y tratamiento y descubrir que no solo era posible diagnosticar la enfermedad de un paciente a distancia sino también tratarlo a distancia utilizando una muestra de sangre.

En Inglaterra, George De La Warr, un ingeniero practicante e investigador de Radionica tuvo suerte de escapar de un destino similar al de Ruth Drown cuando comprobó que la mente de un ser humano podía afectar la información celular. ¿Quería esto decir que estaban rozando el umbral de los misterios de la Magia Antigua?

Es innegable que la utilización de medios auxiliares con intenciones curativas puedan rastrearse en el chamanismo y la hechicería. Cuando un chamán experimenta dificultades para entrar en comunicación con los espíritus, utiliza una barita ó emplea una forma primitiva de péndulo, un guijarro colgado de una hebra y le hace preguntas. También usa porciones de pelo, uñas ó vestido sobre los que teje hechizos para sanar.

El tomar un trozo de pelo ó una gota de sangre de un enfermo y colocarlo en relación a ciertos objetos imbuidos con poder, como plumas, huesos, muestras minerales ó diagramas hechos de rama ó de arena, no difieren en esencia de los procedimientos de un practicante radionico. Este colocará el testigo de su paciente en su instrumento (un objeto de poder) y ritualísticamente girará los diales calibrados a los valores específicos con números mágicos, igual que procede el sanador chamánico y el hechicero, basándose en actos mágicos y rituales. La única diferencia estriba en que esas cajas negras cubiertas de diales son una especie de prueba de un conocimiento superior, una ratificación de su naturaleza civilizada, a pesar de que sus practicantes han comprobado que no siempre son necesarios los instrumentos puesto que con frecuencia, sino siempre, es la mente del sanador la que actúa. Pero, con instrumentos ó sin ellos, es inevitable cuestionarse no solo la “impecabilidad” de los practicantes sino los riesgos y peligros que una práctica tan poderosa implica, según parece mostrar los resultados obtenidos por sus practicantes